La relación que mantenemos con nuestro cónyuge, con nuestra pareja, es siempre una relación viva. El mantenimiento de esta relación es como una cuenta corriente en el banco. Según lo que aportemos a nuestra relación (ingresos) o lo que retiremos (salidas) tendremos un saldo final sobre la vida de nuestra relación.
¿Una cuenta corriente de nuestra relación de pareja?
Pero qué pasa si en vez de ingresar con cierta frecuencia lo que hacemos es sacar, gastar más. Como es natural, entraremos en números rojos. El director del banco nos llamará la atención y puede que al final estemos en una situación más que desagradable.
De la misma manera, día a día vamos haciendo ingresos en la cuenta corriente de nuestro matrimonio. Como ingresos tenemos todo aquello que lo acrecienta, que lo fortalece, que hace más feliz al otro. También día a día, hacemos salidas. Las salidas son aquellas cosas que hacemos, que no hacemos, que decimos…etc que sabemos que están haciendo daño a nosotros y a la relación.
¿Cómo voy a controlar los movimientos de la cuenta matrimonial?
El ejercicio que te propongo es que:
- Hazte en un folio una copia de esta plantilla que ves a continuación.
- Ve apuntando a lo largo del día aquello que consideras un ingreso (ejemplo has tenido un detalle con tu pareja; has participado en las tareas del hogar; habéis hecho cosas juntos…)
- Ve apuntando a lo largo del día también aquello que consideras que te ha alejado de tu pareja.
- Mira al final del día si el saldo es positivo o negativo.
- Repite esto durante una semana
- Mira siempre el saldo
- Vuelve al cabo del tiempo a hacer el ejercicio. Te vas a sorprender de lo que puedes ver.
Por supuesto que siempre habrá salidas. Lo que debes buscar es que los ingresos (lo bueno) sea más que las salidas.
