
Con cierta frecuencia al trabajar en la relación de ayuda con las personas que están atravesando dificultades en su relación de pareja, cuando ven las soluciones, y ven que funcionan, curiosamente no quieren hacer lo que es bueno para la relación.
Acrasia
Acrasia es la actuación en contra de lo que uno mismo cree que es lo mejor —en este caso, para su matrimonio. Por poner un ejemplo claro: uno sabe que el tabaco es malo para su salud, y sin embargo fuma. ¿Cómo es posible que uno vaya en contra de su propio beneficio?
Ciertamente que las personas no actuamos racionalmente —por mucho que se piense lo contrario. Básicamente somos seres irracionales —y con más frecuencia de la deseada en nuestras relaciones.
Procrastinación
Muy relacionada también con esta actitud está la procrastinación.
Procrastinar es posponer nuestras tareas y obligaciones hasta un punto que se vuelve perjudicial para nosotros mismos. Es, por tanto, una forma de acrasia. La persona que procrastina se dedica a lo secundario posponiendo lo obligatorio.
Por poner algún ejemplo: holgazanería es ver la tele cuando tienes un examen. Procrastinación es preparar un trabajo que tienes que entregar dentro de un mes cuando tienes un examen pasado mañana.
Si nuestro comportamiento fuera racional, la procrastinación no existiría en el matrimonio. Tendríamos perfectamente categorizadas nuestras obligaciones según su prioridad, sabríamos en todo momento lo que hacer para que nuestro matrimonio fuese funcional.
Pero no somos racionales. Somos personas que estamos llenas de temores. Y estos temores nos pueden llevar a evadir nuestros compromisos.
Los temores de la dilación
¿Por qué huimos de las tareas difíciles? A causa de los temores.
- Miedo a no saber lo que estamos haciendo.
- Que vamos a meter la pata y quedar mal con el otro cónyuge.
- Angustia y temor a tener éxito en la recuperación de nuestra relación porque esto nos llevará a profundizar más en la relación y en el compromiso.
- Sentir que las tareas que tenemos que hacer son incómodas y difíciles.
Básicamente tenemos miedo a la incomodidad y a la incertidumbre. Queremos la comodidad y la seguridad, y las distracciones en las que nos ocupamos, porque sabemos cómo hacerlo. Las distracciones —por ejemplo quedarse a dormir, ver la tele, participar en acciones sociales, caritativas, eclesiales, por ejemplo, siempre son mucho más tentadoras, más reconfortantes que enfrentarse a los miedos de batallar con una relación que está atravesando momentos duros.
¿Cómo superar esta acrasia y procrastinación en las tareas de mejorar nuestra relación?
Siempre que estemos en una situación incómoda inmediatamente nuestra mente nos lleva a cambiar a hacer otra cosa más gratificante.
Así que, cuando estemos en esta situación incómoda de la tarea que tenemos que realizar, es tomar conciencia de lo que hace nuestra mente para que cambiemos, paramos este deseo y seguimos trabajando con lo que nos incomoda.
- Vamos a crear un espacio para practicar la tarea. Aunque solamente sea una vez al día. Vamos a dedicarle un tiempo. 10 minutos, 15 minutos… el que estimemos oportuno.
- No vamos a aceptar nada que interrumpa esta dedicación a la tarea elegida.
- Si nos sentimos incómodos, vamos a quedarnos con esta sensación. Nos quedamos quietos con ella, podemos estar aburridos, abrumados, confundidos… ¿Qué sensaciones físicas estamos experimentando en estos momentos?
- Volver a la tarea. Después de estar sientiendo este malestar, y viviéndolo uno o dos minutos, veremos que estas sensaciones incómodas se apagan. Simplemente volvamos a la tarea.
Para esto, contemos también con:
- Tener una motivación más profunda.
- Empezar esta tarea simplemente por una cuestión de amor, hacia uno mismo, hacia el otro, hacia la relación
- Contar con la motivación de una tercera persona si es necesario —en este caso el agente de ayuda para que continúe con sus tareas.