Besa y acaricia a tus hijos siempre

El domingo por la mañana salí a comprar el pan. En mi paseo me encontré con unos padres jóvenes, que han tenido hace poquito tiempo a su primer hijo. Estan embobados con el niño. Habían salido a dar un paseo juntos ahora que lo habían dejado un poquitín con los abuelos.

Les felicité por su paternidad. Y no sé como, salió en la conversación el cariño y afecto que le tenemos a nuestros niños. Ya como abuelo que soy, me permití —o me permitieron— comentarles cosas curiosas que nos pasa a los padres con nuestro niños.

  1. Cuando son pequeñitos los abrazamos, acariciamos, besamos, mimamos. Es lo más natural del mundo.
  2. Cuando van creciendo —ignoro cuáles son las razones— como que ya no contemplamos eso de seguir besándolos, acariciándolos o mimándolos. Parece como que esta sensibilidad ya no va con ellos. ¡Y es tan absurdo esta manera de sentir o de pensar! ¿Por qué no vamos a seguir besando, acariciando a nuestros hijos aunque se vayan haciendo mayores?
  3. Nuestros hijos, por mayores que sean, siempre quieren que tengamos muestras de afecto con ellos. Es así de simple. No basta con saber que somos queridos, también necesitamos las muestras de afecto y de cariño y el contacto físico.
  4. Yo al menos es lo que tengo con los míos. Y eso que ya tengo hasta unos cuantos nietos. Pero que se siente mi hija mayor sobre mis piernas y la abrace, ¡eso no tiene precio!
  5. También les comenté a estos jóvenes padres que nunca tengan miedo alguno a mostrarse su afecto mutuo delante de sus hijos, que se acaricien, que se besen —dentro de un orden, no me seáis pillines— pues que unos hijos vean cómo se quieren sus padres es el mejor regalo que estos pueden hacerles a sus hijos.
  6. Otra cosa muy importante, que comenten entre ellos como ven cada uno al otro en su función de padre o de madre. Curiosamente es un tema del que no suelen hablar los esposos entre ellos pero que contribuye con frecuencia a mejorar y avanzar en su relación.
  7. Ya, finalmente, quedamos en recordar que aunque sepamos que somos queridos, siempre estamos necesitados de que nos digan que nos quieren, de que nos acaricien, de que nos abracen.

Esto son esas pequeñas cosas de la vida que nos hacen sentir vivir y superar todos los inconvenientes que se nos presentan en la vida diaria.

—Mi pregunta para tí, como padre o madre, como hijo o hija ¿besas, abrazas, mimas a quiénes son tus hijos o tus padres? ¿Te da vergüenza o pudor hacer esto con las personas que quieres y te quieren?

Temas

Ir arriba