En este cuarto enfoque tóxico vemos que todo el interés de la pareja está fuera de la relación conyugal.
Según como sea cada uno, se centrará en aquello que sea más de su interés:
- por ejemplo uno se pone a cuidar con un esmero desmedido a los hijos;
- otro está centrado nada más que en ganar dinero;
- otro en conseguir el éxito profesional o laboral;
- hay quién quiere nada más que sobresalir en sociedad o en tener nada más que lujos y comodidades.
Cada uno va por su lado. Aquí ninguno de los esposos se beneficia de su relación de marido o de mujer. Nada les aporta el matrimonio. El desarrollo personal de cada uno se hace al margen del matrimonio. El hecho de vivir juntos no contribuye al perfeccionamiento particular de cada uno. A veces vivir juntos es hasta un obstáculo para conseguir eso en lo que están centrados únicamente.
Para estos esposos las satisfacciones y gustos siempre dependen y están fuera de su matrimonio.
No atienden para nada la cultura familiar de cada cónyuge. Ni tampoco están interesados en construir su propia cultura familiar. Solamente atienden a estas cosas cuando suponen un obstáculo para conseguir sus objetivos.
Los asuntos externos de cada uno pueden ser muy distintos. Veamos algunos ejemplos:
- En un caso el esposo está centrado y obsesionado con la educación de los hijos y a la esposa lo que le importa es cómo puede conseguir una mayor notoriedad social.
- En otro caso, por ejemplo el marido está centrado en el trabajo, vive solo para el trabajo, todo el tiempo para el trabajo y la esposa está volcada nada más que con los hijos.
- Otro ejemplo también, el marido está nada más que pendiente de sus inversiones para conseguir la mayor cantidad de dinero y la esposa solo piensa en llenar la casa de objetos de porcela y antigüedades.
Y así podemos encontrar muchos más ejemplos.
El peligro más grande en este enfoque radica en que lleva a descuidar la relación conyugal al centrarse solamente en lo externo.
Esto lleva también al desinterés por el desarrollo y crecimiento del otro. Y además también, uno mismo se descuida de su propio interés, de su propio desarrollo personal. Por ejemplo si el cónyuge A tiene como interés básico la busca de dinero, en la búsqueda de este objetivo no solamente desatenderá las necesidades de B sino que además descuidará las propias. ¿Qué tenemos aquí? Pues que cuando los intereses de cada uno son diferentes, cada uno se siente solo luchando por sus objetivos y por otro la desatención a las necesidades personales básicas con frecuencia causa mucho estrés por lograr los objetivos propuestos.
Es más que frecuente que el interés de uno de los cónyuges por un objetivo externo sea contrario al objetivo externo del otro. Un ejemplo muy sencillo: el marido se centra en la educación de los hijos y la esposa en hacer costosas fiestas sociales. Como estos esposos no tienen interés en la relación como tal, el conflicto, peleas y consecuencias son fácilmente previsibles: matrimonio condenado al fracaso.
Entradas anteriores de la serie:
- Enfoque tóxico 1: Visión centrada en mí
- Enfoque tóxico 2: Visión centrada en el otro.
- Enfoque tóxico 3: Visión centrada en la relación misma
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