Ahora que no veo disparo fotos. Mi discapacidad visual es cada vez mayor. En términos legales lo que tengo es una ceguera. Nunca he gustado de la fotografía. Ahora que no veo, como digo disparo fotos. Ahora, que mis ojos ven muy poco, gusto de disparar fotos, que no de hacer fotografías.
Con frecuencia, en los paseos que tengo que dar, también por prescripción médica, me llevo la cámara en ristre. Me acompaña un amigo en los paseos mañaneros para alertarme de posibles obstáculos o cuando cruzar o no la calle. Mucha gente, conocedora de mis limitaciones visuales —forma elegante de reconocer que veo menos que «pepeleches»— se queda extrañada al verme con la cámara.
Piensan estas personas de una forma más que limitada. Si no ves bien, ¿cómo te vas a poner a disparar fotos?
Muy sencillo. A lo mejor, como están tan limitados en su pensamiento no lo entienden. Pero es así de fácil.
- Todavía veo bultos si están relativamente cerca
- Disparo al bulto.
- Le he cogido algunos puntos a la cámara para disparar.
- Revelo los disparos en una pantalla grande de ordenador debidamente adaptada.
- De cada 100 disparos, tengo que borrar 200. No obstante como hago muchos, algunas veces sale algo.
- Disfruto los disparos que hago porque me permiten apreciar ahora que no veo cosas que antes cuando veía no sabía apreciar.
- Además, me lo paso bomba.
