Llenos de miedo.

Miedo a ser juzgados, a qué pensaran de nosotros, a que nos vean cómo somos realmente.

Entonces nos ponemos una pantalla que nos aísla y separa de los demás, pero que nos parece suficiente para vivir con estos miedos.

Cuando estamos con los demás, por ejemplo con los amigos, nos limitamos al ¡jajá, jejé, jijí, jojó, jujú!.
Un chistecito que a veces carece de la suficiente gracia, una cervecita y ¡una de gambas!

Seguimos estando vacíos.
No podemos mantener una mínima conversación con una cierta profundidad porque, lo que nos pasa es que seguimos teniendo miedo.

Y cada vez con más pantallas para combatir este miedo a la relación con los demás.

Temas

Ir arriba