No cuidamos nuestras relaciones

Toda relación que podamos tener nace, vive, crece, se desarrolla y también puede sufrir y morir si no nos ocupamos de ella.

Como personas normales y corrientes nos ocupamos todos los días de miles de cosas materiales (casa, ropa, coche, teléfono, trabajo…) sin las que, a pesar de todo, seguiría siendo posible vivir. En contraste no nos ocupamos de mantener algo tan vital para las personas como es la relación.

De la misma manera que llevamos nuestro coche al taller al menor problema, revisamos nuestro ordenador a la menor alerta, recargamos continuamente nuestro móvil, solemos dejar la relación humana que funcione absolutamente sola, sin preocuparnos para nada de su mantenimiento, si necesita recargar las pilas o necesita una reparación. Y luego nos asombramos de que no marche bien, de que se rompan las relaciones tan frecuentemente o de que nos dejen colgados.

Toda relación es como un ser vivo que puede crecer, estancarse, sufrir, transformarse, morir o vivir.

¿Por qué no cuidamos nuestras relaciones?

Como yo sé que la relación con tu pareja y con tu familia y con tus amigos funciona estupendamente, no escribo esto para tí. Pero ¡cuántas parejas y familias donde se funciona uno al lado del otro sin vivir nada juntos! ¡cuántas empresas en que los trabajadores funcionan cada uno en una red de relaciones muertas sin tener que ver nada el uno con el otro! o por ejemplo, si asistes a una parroquia ¡cuántos parroquianos y parroquianas ─vamos a ser tontamente correctos con esto del sexo─ están el uno al lado del otro sin ningún tipo de relación!

Yo creo firmemente que una parte muy importante de nuestro bienestar depende de la salud y bienestar de nuestras relaciones.

Ahora mi pregunta para tí:
¿Estás cuidando y atendiendo la relación con las personas que te importan?

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