Nos aconsejan tener un plan de pensiones para la vejez. Se olvidan de algo más importante como es el Plan de Relaciones para la Vejez.
Este plan de relaciones es especialmente importante para un matrimonio. Lo más horrible para una pareja es llegar a la vejez y vivir una soledad compartida, siendo dos extraños, el uno frente al otro.
Cuando uno se casa, una de sus aspiraciones —aunque no somos conscientes de ello, es envejecer juntos.
Lógicamente uno espera que este envejecer juntos sea lo más gratificante posible ¿verdad?.
En mi experiencia como orientador, tengo que batallar frecuentemente con un fracaso presente en muchos matrimonios maduros. No tienen nada que decirse. Tienen una soledad compartida. Afrontan tristemente el verse como dos extraños.
Y es que se han olvidado de construir una Plan de Relaciones para la Vejez.
Me explico. Cuando uno se casa y se mete en la vorágine de la vida diaria, desde el principio está marcado por construirse una vida laboral y profesional, conseguir una cierta estabilidad económica, tener hijos, criarlos… El matrimonio se ha metido de lleno en esta vida y casi no tiene tiempo para dedicárselo a ellos y a su relación.
Cuando menos acuerdan, los hijos han crecido, se van de casa, se tiene ya esa «cierta estabilidad económica» —algunas veces, llega la jubilación, y de golpe y porrazo los esposos se encuentran solos el uno frente al otro. Y no tienen nada que decirse. Y todavía les queda muchos años de vivir juntos.
Cómo no se ocuparon de ellos y de su relación, no han construído su relación para la vejez. Y ahora ¿qué? ¿Qué les va a dar sentido a su relación?
Afortunadamente también, participo con algunas parejas a que inicien un nuevo camino en su relación, un camino de reencuentro en dónde dan un nuevo sentido a su matrimonio. Algunos, incluso hasta experimentan lo que es amarse ahora que ya están solos el uno con el otro.
La sociedad nos está vendiendo constantemente los planes de jubilación para tener una jubilación asegurada y sin problemas, es decir construir ahora para luego. Debiéramos en este sentido tener también un Plan de Relaciones para la Vejez en nuestro matrimonio, para que al final no terminemos como desconocidos.