El principio de la solidaridad

¿En qué consiste el principio de la solidaridad? «La solidaridad…no es…un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, porque todos somos verdaderamente responsables de todos (SRS 38)

Alcance

La solidaridad pone de relieve que la persona humana es sociable por naturaleza, que todos somos iguales en dignidad y en derechos, y que estamos llamados a una unidad cada vez más convencida.

Hoy, gracias a los medios de comunicación social, existe una conciencia muy difundida de la estrecha interdependencia entre los hombres y los pueblos.

Hoy tambien persisten desigualdades entre paises desarrollados y paises en vías de desarrollo, debido a diversas formas de explotación, opresión y corrupción (Cf DSI 192).

La solidaridad es un principio social y una virtud moral.

Las nuevas relaciones de interdependencia deben transformarse en relaciones de auténtica solidaridad ético-social, a través de la modificación de las leyes, reglas de mercado y ordenamientos.

La solidaridad es una virtud social fundamental, como expresión de la justicia y la búsqueda del bien del prójimo (Cf CDSI 193).

Solidaridad y crecimiento común de los hombres.

Existen vínculos estrechos entre la solidaridad y el bien común, el destino universal de los bienes, la igualdad entre los hombres y pueblos, y la paz en el mundo. (Cf CDSI 194).

El hombre de hoy debe ser más consciente de la deuda que tiene con la sociedad en la que vive, fruto de quienes le precedieron y le facilitaron cultura, ciencia, tecnología y tantos otros bienes materiales e inmateriales. Y debe permanecer abierto a las nuevas generaciones presentes y futuras (Cf CDSI 195).

Dos de los pilares fundamentales en los cuáles ha de sustentarse una sociedad son el principio de la solidaridad y su complementario, el principio de la subsidiariedad.

«Uno para todos y todos para uno» ¿Os acordáis de este lema de los Tres Mosqueteros? La primera parte de este lema (uno para todos) tan popular es la solidaridad, que pide a cada persona responsabilizarse del bien común, y aceptar las cargas que ello supone, poniendo así al individuo al servicio del bien general. La segunda parte del lema (todos para uno) es la subsidiariedad, que no se limita a la suplencia del poder público en casos de ausencia de iniciativa privada, sino que va más allá, pues pide a la sociedad en su conjunto servir a la persona, de forma que establezca las mejores condiciones para su desarrollo y desenvolvimiento, incluidos incentivos cuando son necesarios y la asunción de servicios públicos sólo cuando es necesario por falta de iniciativa social.

La solidaridad en el ámbito familiar.

La solidaridad tiene unas primeras manifestaciones en el ámbito familiar, precisamente cuando, por un lado, hay una tendencia a desprenderse de los integrantes ancianos( ya se les considera como una carga y, a veces, se les envía a las salas de desguace como dice Homer Simpson -entiéndase la nota de humor-. Cierto es que, a veces, la mejor atención que se les puede prestar es en una residencia. Aquí cada uno sabe la razón verdadera de su proceder. Existe también otra falta de solidaridad, como es la tasa de natalidad. Ciertamente que las condiciones económicas y sociales están dificiles, pero dígame cuando no ha sido así, y son muchos los matrimonios que no quieren cargar con descendencia o limitarla al hijo único, contribuyendo así al desequilibrio de la sociedad futura, y pretendiendo a la vez cobrar en sus años avanzados unas pensiones sostenidas con el trabajo de los hijos de los demás.

Y por supuesto en muchos más ámbitos.

Además, la solidaridad tiene manifestaciones de cara a la sociedad en general, que van mucho más allá de la mera educación cívica o el respeto del orden social. Hay una solidaridad en el mundo del trabajo, que se rompe cuando, por ejemplo, un sector de trabajadores genera conflictos para obtener una remuneración desproporcionada en comparación con otros trabajadores que no están en posición de poder hacer una presión tan eficaz; o cuando se pide al trabajador una fidelidad y dedicación a la empresa que no es correspondida por ésta; o cuando se toman posturas de fuerza que perjudican a los ciudadanos ajenos a la empresa (huelgas salvajes, manifestaciones violentas…). Los ejemplos se podrían multiplicar, pero en todo caso lo que se trata es de armonizar los intereses particulares con los generales, de forma que se llegue a soluciones justas para todos, y de cuidar de las personas laboralmente más desamparadas en cualquier sentido.

El significado de la solidaridad no se agota en los aspectos mencionados, pero éstos ponen de manifiesto dos cosas. La primera es que ilustran el deterioro de la solidaridad en nuestra sociedad. Así no vamos a ninguna parte, pensando cada uno en lo suyo. La segunda, es que la solidaridad es una actitud que se ha de vivir en primer lugar en el entorno propio y la vida cotidiana.

Abreviaturas utilizadas:
CDSI Compendio Doctrina Social Iglesia
Concilio Vaticano II, Constitución Pastoral Gaudium et spes
SRS Sollicitudo rei socialis, Encíclica, Juan Pablo II



Mi reconocimiento a D. Jesús Simón Peinado Mena, autor de «El Esplendor de la Verdad Social». Siguiendo el Compendio de la Doctrina social de la Iglesia. Noviembre, 2011

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