La reciprocidad es algo sustancial en un matrimonio. Si no existe reciprocidad, el matrimonio no es viable. Esta reciprocidad es fruto del compromiso de los esposos entre sí y con la relación misma.
Hola de nuevo en Prevención de Riesgos Matrimoniales. ¿Cómo estáis viviendo la reciprocidad en vuestro matrimonio? ¿Podemos ver algunas consideraciones sobre este particular?
1. El amor y el afecto entre los esposos se caracteriza por ser recíproco.
Uno no ama para ser amado, pero querer al otro lleva ineludiblemente que el otro responda también con amor. Si no existe reciprocidad entre los esposos, no existe matrimonio.
2. Esto es así sencillamente porque somos personas.
Solo Dios ama a su iglesia como esposa aunque esta no corresponda a su amor. Pero los humanos, los hombres y las mujeres no somos dioses.
3. La reciprocidad es consecuencia del compromiso.
Compromiso que un día, al casarse, se hicieron los esposos. Esto significa que en situaciones especiales de dificultades en la relación, que cuando se viven momentos difíciles, los dos esposos han de luchar y hacer lo posible para superar esa situación. El esfuerzo no puede ser hecho por uno de los esposos y el otro evadirse de su responsabilidad, pues si se evade, lo único que está poniendo de manifiesto es que no le interesa la relación
4. Uno solo es el que da.
Si esto es así, el cónyuge que no obtiene respuesta por parte del otro, —la falta de reciprocidad— termina por agotarse. ¿Qué pasa cuando uno de los esposos está cansado de luchar por mejorar, por superar las dificultades, porque es solamente él —o ella— los que están poniendo toda la carne en el asador? Que termina por agotarse ante la falta de respuesta del otro. El agotamiento entre los esposos es uno de los principales riesgos matrimoniales que llevan prácticamente al fracaso del matrimonio. Por eso la reciprocidad es otro de los componentes, fruto del compromiso, fundamentales en el matrimonio.
Mi pregunta
¿Sientes la reciprocidad en tu matrimonio?