Solo roban los demás. Los nuestros nunca.

Robar es un delito, es algo punible, es ética y moralmente reprochable siempre que lo hagan los otros. Eso es lo que sostenemos la ciudadanía, los políticos, los tertulianos…todos en suma, tenemos esa medida: Los otros siempre roban. Los nuestros nunca.

Si los que roban son los míos, entonces no es robo, en todo caso puede tratarse de una distribución de recursos.

Si los políticos, alcaldes y concejales que se suben el sueldo después de ser elegidos, son de los míos, no roban. Si son de los otros sí que son unos ladrones.

Mismo tratamiento con la corrupción. Si los corruptos son los míos, no son corruptos, simplemente es que se benefician mutuamente.

Hastío y más que hastío.

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