Una forma sutil de violencia en la familia es la falta de educación. Con frecuencia se es educado socialmente pero no en el matrimonio y con la familia más directa
- Somos más encantadores con los que llaman por teléfono que para los que están en casa a nuestro lado. ¡Qué amables con los que llaman! Y qué malos modos con nuestra esposa o nuestros hijos.
- Recibimos una visita de un extraño en nuestra casa. Aunque sea para vendernos una enciclopedia de tonterías varias, cuánta educación manifestamos. La misma educación que nos falta en el trato a nuestra esposa.
- Mira que nos esforzamos para agradar a personas que quizás ni nos agradan ni nos interesan y no movemos un dedo por quién siempre tenemos a nuestro lado. ¡Qué graciosos que somos con los demás! Pero que bordes nos mostramos a veces con nuestra esposa o esposo en nuestra casa.
- Y para eso, lo que ya me revienta es los detallosos esos, y tan buenas personas, educaditos, dicharacheros en los bares cuando se están tomando unas cañitas. Y cuando llegan a casa, lo único que saben es permanecer mudos viendo la televisión, sin hablar, agrios, como si fueran extraños en su propia casa. Y esto quien lo sufre más a menudo es la mujer.