Twitter y la masturbación virtual.

Nota: Desde el 21 de octubre de 2020 estoy exconectado de cualquier red social. Si encuentra algo en la red son los restos de las huellas que van quedando hasta que queden eliminadas del todo. Por tanto me abstengo ya de opinar sobre el comportamiento de las personas que usan las redes sociales.

Te sigo, me sigues. Qué limitadas están las personas en los medios sociales.  Qué pobres.

Recibo gente que me sigue.  
Si no los sigo, dejan de seguirme.
Sigo a alguna gente que me interesa por los contenidos que aporta.
Por supuesto no soy de la simpleza de pretender que me sigan porque les sigo.

A un afamado blogger —del que siento respeto por sus aportaciones en el mundo de WordPress— hace un tiempo comencé a seguirle porque me interesan sus contenidos.

No sé si él personalmente, o algún programita de estos que hay sueltos por ahí, me contestó amablemente que cuando pudiera se haría seguidor mío.  
Le contesté que yo le seguía por lo que aportaban sus contenidos, no para que me siguiera.

Esto de te sigo para que me sigas es masturbación virtual en esencia.  
Cuando veo a tanta gente con tantos seguidores
y a tanta otra gente que siguen,
me pregunto si el día tiene 24 horas
¿cómo lo hacen para estar en contacto?

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