Hablar con los vecinos, y sobre todo si estos son mayores, me es muy ilustrativo.
Hace unos días, mantenía una conversación en la plaza del pueblo con algunas conocidas.
Esta conversación estaba dentro de un contexto de orientación familiar.
Salieron a relucir dos temas: la soledad en las personas mayores que se han quedado viudos/as y la violencia que subyace en el entorno familiar, muchas veces del hombre con respecto a la mujer.
Me sorprendió la dureza en la expresión del dolor sufrido por parte de algunas de las personas con las que mantuve la conversación. Porque es cierto, tristemente, que es en el ambiente familiar donde muchas veces se producen los malos tratos.
Esta ansia irracional de dominio, de control y de poder sobre la otra persona es la fuerza principal que alimenta la violencia doméstica entre las parejas”.
l. ROJAS marcos
En primer lugar debemos hacer incapié en la definición del concepto de violencia de género, ya que resulta muy común comparar este tipo de violencia con la llamada “violencia doméstica”.
Por este motivo, establecemos a continuación de forma resumida algunas consideraciones sobre ambos conceptos:
Violencia contra la mujer
Se lleva a cabo en el hogar entre los miembros de la pareja, entre los hijos, entre hijas y padres, hijos y madres, etc. Se define como: “Toda forma de violencia física, sexual o psicológica que pone en peligro la seguridad o el bienestar de un miembro da familia…” La violencia doméstica tiene un carácter más amplio que abarca todos los componentes del ámbito familiar, incluyendo, por tanto, conceptos como maltrato infatil, abuso sexual y maltrato de la mujer. Al mismo tiempo, para ser catalogada como violencia doméstica tiene que ser ejercida por una persona que conviva bajo el mismo techo que la víctima y existir una relación de parentesco entre ambas.
Violencia de género
Es aquella en la que las víctimas son mujeres y los agresores las atacan por el hecho mismo de ser mujeres, como resultado de los estereotipos socialmente constituídos que aseguran la dominación masculina y la conservación del modelo patriarcal. La violencia de género es ejercida por un hombre sobre una mujer por razón de género únicamente, además de no ser necesario que ambos residan en el mismo ámbito familiar y no tiene por que existir un vínculo de parentesco. Aun así, la violencia de pareja constituye una forma de violencia de género en la que la mujer es maltratada por su pareja como forma de dominación.
Si una mujer maltratada busca tu apoyo…
Cuando una mujer maltratada acuda a ti en busca de apoyo, consejo, dirección o guía, debes transmitirle lo siguiente:
- No te golpea por ser alta o baja, gorda o flaca, necia o inteligente, licenciada o analfabeta… te golpea por ser mujer.
- Lo que te está pasando les sucede a muchas mujeres en nuestro país y en el resto del mundo.
- Ocurre en todos los grupos sociales, sin distinción de edad, clase social, religión o raza.
- Los maltratadores no sólo provienen de sectores marginales. Pueden ser abogados, periodistas, policías, médicos, jueces, políticos, funcionarios, militares, etc.
- El hombre que golpea a la mujer utiliza la violencia como un comportamiento eficaz para dominar e infundir temor.
- El maltratador tiene fuertemente interiorizados los valores tradicionales de la superioridad masculina.
- La violencia es, en muchos casos, un intento desesperado por recuperar la supremacía perdida en el único ámbito donde puede ejercer el poder con impunidad.
- El maltratador está convencido de que la mujer le pertenece en exclusividad y, en consecuencia, puede hacer contigo lo que le venga en gana.
- La víctima muchas veces se culpabiliza de una situación que le desconcierta.
- El maltratador tratará de “educarla” y “corregirla”, para que cumpla el papel que él le asigna dentro del hogar. Tiene una concepción rígida, estereotipada y sexista de la masculinidad y la feminidad.
- En muchas ocasiones el agresor justifica su conducta violenta atribuyéndola a que tu comportamiento es inadecuado, porque la mujer no respeta sus deseos o no le presta la atención absorbente que exige.
- Comenzará a vivir pendiente de sus ataques inesperados de ira y de unos comportamientos que no podrá controlar nunca.
- Debe saber que todos sus intentos por encauzar la situación, en sus fuerzas, serán inútiles.
- La mujer no tiene la culpa de su descontrol. Ella es la caja de resonancia y la víctima de sus frustraciones.
En próximos artículos trataremos los tipos de violencia y las «señales de advertencia» para saber si una mujer es objeto de maltrato por su marido, novio, hijos…