Estar descontentos es esencial para vivir. El descontento nos sirve para cuestionar, para preguntarnos, para investigar y descubrir qué es lo real, qué es la verdad, qué es esencial en nuestra vida.

Y estos momentos que vivimos por el coronavirus es más esencial que nunca. Estamos viendo que los sistemas políticos intentan pacificar nuestra mente, la influyen para que se someta, para que deseche el descontento y se sumerja en alguna forma de contentamiento.

Debemos mantenernos descontentos para poder descubrir lo verdadero, lo que está pasando y lo que vamos a vivir cuando superemos esta etapa de muerte, dolor y sufrimiento.

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