Oigo con demasiada frecuencia, sobre todo a las mujeres: Mi marido está siempre trabajando.
Está volcado con su trabajo. Ya ni salimos y casi no nos vemos.
Esto no es lo que esperábamos del matrimonio.
Este motivo de queja es más que frecuente.
Pero ¿qué necesidad no atendida está detrás de esta queja?
¿Has pensado que si está tan volcado en su trabajo, a lo mejor es porque empieza a no quererte? ¿Podéis dialogar sobre este punto?
#RIESGO: Necesidades no atendidas
Como personas simplemente buscamos que nuestras necesidades sean satisfechas. Si tengo necesidad de tu atención y compañía, y no das respuesta a esta necesidad, nuestra relación se tornará violenta y dificil
Riesgos Matrimoniales: Volcarse en el trabajo
En la situación económica actual, parece ser que hay que trabajar más y más. Y que uno termina tan cansado del trabajo que no le apetece nada. Curiosamente vemos que nadie puede estar trabajando 24 horas diarias; y también que, ese cónyuge que es tan trabajador, cuando dispone de unos momentos de descanso -que siempre dispone de ellos- prefiere utilizarlos en sus aficiones particulares.
La realidad es más simple. La esposa, por ejemplo, la necesidad que tiene es de ser atendida y que se le dedique un tiempo, tanto a ella, como a los niños como a ellos mismos en su calidad de esposos.
Cuando uno trabaja tanto y se refugia en el trabajo, sencillamente es porque no se encuentra en la relación con el otro cónyuge. Para evitar estar contigo, me refugio en el trabajo. Y encima quedo bien: «es que soy tan trabajador, lucho tanto por los niños y por tí…»
Trabajar «tanto» es un RIESGO MATRIMONIAL que hay que estudiar y superar en su caso.
PRIMERO LO PRIMERO
No somos conscientes de un principio fundamental, esencial, en el matrimonio. Cuando uno se casa, LO PRIMERO en su vida, es SU MATRIMONIO. El trabajo, el desarrollo profesional, todo lo demás, está en función de la elección que se hizo un día de poner al matrimonio por encima de todo. Esto es lo que yo llamo poner Primero, lo primero. Mi matrimonio, mi esposa, mi esposo. Todo lo demás, siendo absolutamente necesario, está en función de mi matrimonio.
Mi familia, sin mi trabajo, no es viable. Mi familia, sin mi desarrollo personal, no es viable. Pero mi trabajo, mi desarrollo profesional ha de estar en función de mi matrimonio y familia. Si por mi trabajo voy a perjudicar a mi familia, debo buscar otro trabajo.
O de lo contrario, no haberte casado.
Hay personas que ante todo anteponen su trabajo y desarrollo profesional. Estos deseos son perfectamente legítimos, tanto como los de aquellos que optan por una vida de consagrados o de sacerdocio. Si esto es así, no te engañes ni engañes a tu pareja. Tu trabajo es lo primero. Tu desarrollo profesional es lo primero. Muy bien. Pero no te cases, pues en caso de casarte, tu cónyuge y tu familia siempre estarán en segundo lugar. Esto solamente dará como fruto frustaciones en ellos y en tí.