Cuando un sacerdote amigo, uno de los dos únicos sacerdotes amigos que he tenido, se fue con el Padre, poco antes de irse le confesé:

«Eduardo, cuando te vayas,
seguramente que me voy tambien».
Me refería aquí a dejar a la gente de iglesia.

He estado mucho tiempo con la gente de iglesia. El único bien que me han hecho es que haya tenido la posibilidad de conocer más a Cristo. En cuanto a ellos, la gente de iglesia, al cabo de mis años, confieso que he recibido más daño que bien.

Ahora, simplemente un pagano que cree en Cristo.

Y es que la gente de iglesia como que forma un grupito selecto, de buenas personas, que como ha dicho el Papa en su homilía de la Misa matutina en Santa Marta recientemente:

«No siguen la vía nueva inaugurada por Jesús cuantos privatizan la fe encerrándose en elites que desprecian a los demás».

En la Carta a los Hebreos nos dice su autor

«prestemos atención los unos a los otros. No hay una salvación sólo para mí. Si yo entiendo la salvación así, me equivoco; equivoco el camino. La privatización de la salvación es un camino equivocado».

¿Qué pasa en las comunidades de las parroquias?

Comunicar fe, esperanza y caridad.

Estos son los tres criterios para no privatizar la salvación.

Por supuesto que debe haber excepciones ─donde están? ─ pero lo frecuente es estar de una forma social, de la misma forma que se está en un club social o en una reunión de conocidos, pero uno está privatizando la salvación, su fe. No importa que esté casado, o con hijos, o soltero o como sea. ¿Qué salvación le está preocupando, la suya o la de su esposa?

─ Venga. Seamos sinceros, aunque sea solo una vez en la vida.

  1. ¿Cuando hablo comunico la fe?
  2. ¿Cuando hablo comunico la esperanza?
  3. ¿Cuando hablo comunico la caridad?

Seguramente estaremos soltando nuestro rollo particular, ¡qué buenos somos!

Pero, ¿realmente los componentes de la parroquia están los unos con los otros comunicando la fe, un poco de esperanza y mucho de caridad? Cuando estás rezando, ¿realmente estás pensando en quien está a tu lado o estás consumiendo sacramentos para tu salvación particular?

Caridad. ¡Manda huevos!, que diría el exministro Trillo.

He sido testigo de cómo una persona con mucha, mucha responsabilidad en la parroquia, tras despedir a quien prestaba servicios de mantenimiento, conociendo que lo que percibía era prácticamente su medio de vida, lo despachó con un «No te preocupes que rezaré mucho por tí».

También hay otras faltas de caridad. Las buenas personas desprecian a los malos ─me encuentro entre ellos, el grupo de los malos─ y te envían al desierto. O de una manera más «fisna», te dicen que «como Pablo y Bernabé » (para la gente de iglesia Pablo se quedó y de Bernabé nunca más se supo) Desprecian a los demás, hacen que abandonen la comunidad.
Han privatizado la salvación.

No. No quiero estar en donde Fe, Esperanza y Caridad están más que ausentes. Ya sé que hay excepciones, pero por favor, que me las muestren. Por muy buenas personas que se crean.

No. Tengo ya frío en el alma y en los pies. Me bajo.

Por eso he dicho que soy un pagano que cree en Cristo. Y, desgraciadamente, no soy el único.

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