La alternancia es el principal ingrediente de la vida. La alternancia también es su estructura.


La alternancia es esos ciclos de la vida que todos conocemos y que vuelven a ritmos diversos: estación de la caída, en que todo se viene abajo o se deshace; estación de la espera, en la que todo hiberna o madura; estación de la eclosión, en la que todo germina y crece; estación de la floración, en la que todo se multiplica y florece.

Ahora mi jardín está en floración.

Ya sé que luego llegará el otoño, otoño que no siempre regocija. Pero esta estación sé también que sirve para transformar y que el invierno que vendrá después recicla y renueva. Y así una y otra vez. Esta es la lección que me dan mis geranios.
Miremos nuestra vida. Una relación amorosa difícil puede hacer vivir las cuatro estaciones en unos minutos y, finalmente, dejarnos deshechos en un otoño aparentemente interminable, en el que hoja a hoja se nos cae todo nosotros y ya solamente nos queda nuestras raíces. Luego tras esto, salimos otra vez.

La muerte de alguien cercano y querido puede precipitarnos en el invierno más glacial, en el que hibernamos mucho, mucho tiempo antes de que vuelva a germinar en nosotros la fuerza de una nueva vida.

Acepto las estaciones del corazón de la misma manera que las del campo». Rainer María Rilke

Aceptar este principio de la vida hace que estemos realmente vivos, que seamos más auténticos, más nosotros. Nacer, crecer, vivir y morir.

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