Somos personas absurdas en relación a nosotros mismos. Cuidamos de nuestra salud física pero no cuidamos de nuestra salud emocional, con nosotros, con nuestra pareja, con la familia o con los amigos.
Por razones de salud, y de la edad, que ya todo hay que decirlo, el médico de cabecera me hace un análisis cada año. Acabo de recoger el de este año. Muestra determinados riesgos para la salud que hacen preciso un tratamiento médico y una toma de medidas para el futuro.
Hay que hacerlo. Y tendré que seguir el tratamiento. ¿Y por qué ? Pues muy sencillo. Porque yo me quiero mucho, y quiero estar lo mejor posible. Y porque quiero también a los míos.
De vuelta a casa, en el camino, me ha venido a la cabeza el por qué en el mundo de la relación de la pareja no se hacen chequeos y análisis de una forma periódica sobre el estado de la relación.
Chequeo «médico» de la relación
Si una pareja hace un análisis de su relación, y observa la presencia de distintos riegos que pueden suponer un peligro, ¿no sería lógico, humano y racional que se tomaran las medidas necesarias para eliminar o minorar esos riesgos?
Esto es lo que pensaríamos razonablemente. En la práctica diaria, como orientador familiar y como persona normal y corriente solamente observo que, el cuidado que tenemos con nuestra salud física no lo tenemos con nuestra salud emocional y espiritual. Y eso no solamente con nuestra pareja, sino con nuestra familia o con nuestros amigos.
¿Vas a seguir siendo una persona absurda en este sentido o vas a revisar de vez en cuando el estado de tu relación? (Esto también es válido para los novios)