Aniversario del fallecimiento de D. Eduardo Moya Calahorro

Querido Eduardo, hoy hace un año que tu Virgen de Fátima te acogió.
¿Qué quieres que te diga?
Te echamos mucho de menos.

Me han venido muchas cosas a la cabeza.
Pero creo que no debemos considerarlas.
Sí que me duele ver cómo tus queridas plantas que adornaban la parroquia, y que se cuidaban todos los días, ya están mustias.
Como mustio se quedó mi espiritu con tu muerte.

Tú sabes bien que eras mi último cartucho en la iglesia.
Cuando te fuiste, me fui contigo. Ahora estoy con respecto a la iglesia en el desierto.
A veces, cuando rezo, pido porque tus compañeros sacerdotes no suspendan en la asignatura de la acogida.
Algunos llegan a tener una nota de muy deficiente.
Y no saben que al fin y al cabo, nuestra única aspiración es que el Padre nos acoja, nos abrace.
¡Cuántas veces hemos hablado del Padre del Hijo Pródigo!

Sé que estás bien y curado de las heridas que te hicieron aquí, porque quién te cuida es tu más que querida Virgen de Fátima.
Te mando un beso de Carmen, de Beatriz, de Carmen María…¿sabes que ya tengo también otra nieta más?

¿Sabes si por ahí arriba tienen un sitio para sentarse, tomarnos un vinillo y guasearnos de todo?

¡Que el Señor te bendiga!

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