En el séptimo aniversario del fallecimiento de Eduardo Moya.

Eduardo Moya Calahorro nos dejó a mí y a mi esposa la enseñanza de que no hay juzgar por las apariencias ni sentenciar de oídas. Otros sacerdotes y buenas personas ignoran estas enseñanzas. Y no saben el daño que hacen. Especialmente las buenas personas juzgan por las apariencias y sentencian de oídas.

Eduardo no nos juzgó por las apariencias ni nos sentenció de oídas. Por ello supo acogernos.


Tu opinión,

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *