Lo necesario, lo que importa y lo que no.

Todo este tiempo de la pandemia me, nos está sirviendo para hacer una parada en mi, nuestra vida. De pronto hemos parado en la rutina diaria. Un alto, un mirar alrededor. Observar. Sólo observar.

La primera lección es que MENOS ES SUFICIENTE. Sí. Podemos tener suficiente con mucho menos de lo que usamos y tenemos. Observar qué es lo necesario. Y vemos que, salvo cuestiones esenciales, las mayorías de las cosas y de las posesiones nos están sobrando.

Invertir en lo que no es necesario nos ha llevado a quitarnos vida. Es la trampa del consumo. Pagamos un precio muy alto por aquello que no necesitamos.

Y, en cambio, en lo necesario, casi no invertimos, casi no «gastamos». Nos hemos olvidado de poner primero lo primero. En el miedo en que vivimos, somos conscientes de que nos podemos ir en el momento menos esperado. Y eso nos lleva a vivir más el momento.

Para vivir más el momento, solo hemos de contar con lo necesario, y hemos visto que necesarias hay muy pocas cosas en nuestra vida. La mayoría de nuestras posesiones son totalmente prescindibles —no necesarias. Hay muchas cosas que son deseables —pero no necesarias.

Hemos aprendido cada día a hacernos las siguientes preguntas. Bueno, quizás con la primera ya damos respuesta.

  1. ¿Es necesario?
  2. ¿Es deseable?
  3. ¿Es prescindible?

¿Es necesario?

Comprende no solo las cosas materiales sino también las espirituales, sociales, afectivas, emotivas. Con respecto a las cosas materiales dar una respuesta real es un paso que supone una gran ganancia para nuestra economía. A veces la cuestión no es ganar más —a cambio de gastar inútilmente nuestras relaciones y salud, sino de gastar menos.
Un ejemplo. La plancha se ha roto. No es viable su reparación. Necesitamos planchar la ropa. Vemos toda la oferta de planchas que hay en el mercado, con todas las opciones, con todos los accesorios, con toda la propaganda…y todos los precios habidos y por haber. Desde lo más económico hasta precios desorbitados. Pero ¿qué es lo que necesitamos, qué es lo necesario? Una plancha que planche. Nada más. La respuesta fue comprar por un precio más que económico una plancha en oferta en un centro comercial. Antes nos habríamos comprado la «plancha más chuli»

En nuestras relaciones, también nos hacemos esta pregunta. ¿Es necesario que apabulle con mis argumento a un conocido, a un amigo, a un familiar, y que quede yo en lo más alto? ¿Qué es lo necesario?

En mi matrimonio ¿qué es lo necesario? ¿Tiene sentido discutir por tonterías? ¿ O es más necesario que cada vez estemos más juntos toda vez que vemos próxima nuestra vejez y nuestra vulnerabilidad?

¿Es necesario trabajar más para gastar en inutilidades y en nivel de vida a cambio de tener menos tiempo para nosotros?

Hemos aprendido en esta pandemia a valorar más el tiempo que nos dedicamos. Al no hacer más actividades, hemos estado más juntos.

¿Son necesarias las relaciones sociales vacías, las relaciones con personas que nada aportan?

Cuando algo no es necesario ya podemos empezar a descartar. No obstante, también somos personas. Y hay cosas que no son necesarias pero que en cambio son deseables.

¿Hasta qué punto lo que es deseable tiene sentido?
¿Qué nos aportará?
¿Cuánto hemos de pagar por eso que es deseable?

¿Qué es necesario?
Muy poco.
Menos es suficiente.
Es poner primero lo primero.
La cuestión es ¿qué es lo primero en mi, en nuestra vida?

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