Descubierta una infidelidad y visto el arrepentimiento y compromiso del cónyuge infiel de no serlo más, es necesario contemplar los sentimientos por los que atraviesa el cónyuge infiel para poder trabajar en la recuperación de la pareja si eso es lo que se desea.
Cuando se descubre la infidelidad y se contempla toda la tormenta que estalla, en principio todas las consideraciones giran sobre la parte ofendida. Pero si pese a lo ocurrido, puede contemplarse la posibilidad de sacar adelante la pareja —al menos como una opción—, es fundamental que el cónyuge injuriado comprenda los sentimientos que puede estar experimentando el otro.
Y sí, comprendo que al menos la lectura de este artículo puede ser dolorosa para la parte ofendida, para la parte inocente, que puede pensar y está en todo su derecho «Yo no tuve la culpa. Estoy sufriendo injustamente por las consecuencias de lo que me ha hecho a mí y a mis hijos. Si sufre, ¡que sufra! que bien se lo ha ganado».
En el artículo anterior ya dije que la infidelidad es la prueba más dura que puede tener un matrimonio. Eso de prometerse amor, fidelidad, lealtad y muchas cosas bonitas cuando están en pleno arrebato de amor en su primera etapa de matrimonio es muy fácil. Pero cuando estamos en estas circunstancias tan difíciles, como que eso de amar al «enemigo» ya queda un poquito lejos.
Por cierto, aprovecho la ocasión para poner de manifiesto la distancia tan grande que va del dicho al hecho entre los que se dicen cristianos. La mayor parte de los esposos cristianos se quieren mucho, pero, amigo cuando aparece la infidelidad ¡qué difícil es perdonar al otro!
Ahora, producida la infidelidad y visto que el cónyuge que ha ofendido muestra su arrepentimiento y deseos de no volver a ser infiel, es el momento para que el cónyuge ofendido recuerde esos ideales que tenían al casarse de estar juntos para toda la vida.
Bien. Supongamos el arrepentimiento del cónyuge infiel. Supongamos que se desea continuar con la relación. Ahora el ofendido tiene que contemplar también los
Sentimientos por los que puede atravesar el cónyuge infiel.
- Siempre tiene un sentimiento de culpa, no solamente porque se ha embarcado en una aventura amorosa, sino también por las continuas mentiras que ha dicho para encubrirla.
- Sabe que ha sido injusto y desleal con su pareja y con los hijos.
- Es consciente de su traición y de su falsedad, sintiéndose a menudo miserable y quisiera redimirse y justificar su actuación sin hallar cómo, pues las promesas que hace se reciben con burlas y desconfianza, lo que aumenta su confusión y desesperación.
- Cuando se enredó con su amante, la pasión le había cegado la razón y no pudo calcular las consecuencias. Ahora está dominado por el desconcierto y el aturdimiento frente al grado de depresión y rabia de su cónyuge. Como es natural, se incrementa su sentimiento de culpa.
- Pero es que, además siente vergüenza frente a todos los amigos y familiares importantes en su vida: a todos les ha fallado, los decepcionó y ya dificílmente recuperará el aprecio y admiración que antes tenía por parte de ellos.
- Igualmente de angustiosos son los sentimientos que salen cuando, a solas, reflexiona sobre su situación.. Experimenta decepción (se creía que era mejor de lo que es); impotencia (no sabe cómo recuperar la confianza de su cónyuge y abrir caminos para continuar en el futuro); pérdida de la autoestima (falla, es desleal, es débil, le falta criterio). Con estos sentimientos tan sombríos despiertan su autocompasión y el temor de perder a cónyuge y a sus hijos.
- Lo mismo que su pareja , también el cónyuge infiel está en pésimas condiciones para tomar una decisión acertada. Son tan fuertees y encontrados los sentimientos, que su juicio de todo tiene, menos ser objetivo y saber qué hacer. ¿Será posible luchar por recuperar la paz en su hogar?, ¿la única salida a su situación es abandonar la relación de pareja, aunque sea por un tiempo?
- Abandonar el matrimonio le traería el dolor de dejar a sus hijos, no verlos crecer y madurar, no poder compartir con ellos los pequeños problemas y dificultades de la vida diaria…además, recuerda que cuando se casó tenía unos ideales de amor eterno y de familia perfecta que, ahora con la posibilidad de un divorcio o de una separación contempla quizás el mayor fracaso de su vida.
- La posibilidad de continuar con la relación matrimonial y tratar de reparar los daños que ha hecho presenta una incertidumbre enorme. Si el infiel es el hombre, puede resultarle dificil comprometerse en una tarea que no sabe si tendrá éxito. Posiblemente no le gustará exponerse a resultados tan inciertos. También añadir a esto que el cónyuge infiel estaría iniciando las conversaciones con su pareja en condiciones desventajosas: ya ha sido señalado como el malo, el culpable, y como consecuencia es quién tiene que ceder y hacer todas las concesiones. Y eso a la larga no funciona.
Así es, que vistos algunos de los sentimientos por los que atraviesa el cónyuge infiel, el siguiente paso podría ser cómo trabajar por la recuperación de la pareja. Esto lo vemos en el próximo post.