Cristo es lo único que importa, o cómo evadir nuestra responsabilidad

crucifjo

Cristo es lo único que importa. Cuando oigo esta frase a sacerdotes y a fieles henchidos de espiritualidad, normalmente en situaciones de desencuentro, de conflicto en la comunidad, tengo el sentimiento de estar asistiendo a una forma de evadir cada uno su responsabilidad.


Me parece hasta una grosería recordar algo tan obvio para una persona cristiana y practicante que Cristo es lo único que realmente importa.

A Cristo solamente se puede llegar a través de nuestro prójimo.

Para llegar a Cristo tenemos que atender a las personas como un Cristo que son. Ciertamente que a veces, hay situaciones desagradables que nos superan, situaciones que se han producido por nuestra participación u omisión, y de las que tenemos total responsabilidad, tanto unos como otros.

Llegar a Cristo, considerar que Cristo es lo único que realmente importa, pienso, salvo mejor opinión fundada en fe, que precisa de una restauración de la unidad rota con nuestros hermanos.

Restauración que solamente es posible con la atención a ese desencuentro en la comunidad, con la atención a las personas que conformamos esa comunidad.

Refugiarse en esta obviedad de Cristo es lo único que importa es evadirnos de nuestra responsabilidad y hacer un uso indebido de Cristo Nuestro Señor.

¿Qué Cristo es el que importa, el Cristo de madera o el Cristo que hay en cada hermano?

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