El principio de la Subsidiariedad

«No se puede quitar a los individuos y dar a la comunidad lo que ellos pueden realizar con su propio esfuerzo e industria, como tampoco es justo, constituyendo un grave perjuicio y perturbación del recto orden, quitar a las comunidades menores e inferiores lo que ellas pueden hacer y proporcionar y dárselo a una sociedad mayor y más elevada, ya que toda acción de la sociedad, por su propia fuerza y naturaleza, debe prestar ayuda a los miembros del campo social, pero no destruirlos ni absorberlos». (Quadragesimo anno, Pío XI, 79)

Origen y significado de este principio

Este principio es de lo más constantes y característicos de la doctrina social de la Iglesia. Para promover la dignidad de la persona es necesario cuidar la red de relaciones que forman el tejido social y es la base de una verdadera comunidad de personas, a saber: familia, grupos, asociaciones… todo tipo de organizaciones de orden económico, social, cultural, recreativo, deportivo, profesional, político, que surgen espontáneamente, fruto de la creatividad del ciudadano. (Cf CDSI 185).

Los cuerpos sociales intermedios pueden desarrollar adecuadamente sus funciones, sin tener que cederlos a otros de orden superior. Estos segundos están para ayudar (subsidium) y no para restringir el espacio de actuación de los otros, suplantándolos en su iniciativa, libertad y responsabilidad. (Cf CDSI 186).

Indicaciones concretas

Contrastan con este principio las formas de centralización, burocratización, asistencialismo, presencia injustificada y excesiva del Estado y del aparato público (Cf CDSI 187).

A la pata la llana, como vulgarmente se dice:

Primero la familia y luego el Estado

Según la doctrina social de la Iglesia, es el principio en virtud del cual el Estado ejecuta una labor orientada al bien común cuando advierte que los particulares no la realizan adecuadamente, sea por imposibilidad sea por cualquier otra razón. Al mismo tiempo, este principio pide al Estado que se abstenga de intervenir allí donde los grupos o asociaciones más pequeñas pueden bastarse por sí mismas en sus respectivos ámbitos.

Según este principio, el Estado sólo debe participar directamente en aquellos ámbitos en los que la sociedad por sí misma no puede responder o proveer adecuadamente los servicios que se requieren. Por ejemplo, la seguridad pública, la acción de los tribunales de justicia, la defensa nacional y una cierta redistribución.

Son acordes con este principio el respeto y promoción del primado de la persona y de la familia, la valoración de las asociaciones y organizaciones intermedias; el impulso de la iniciativa privada; la articulación pluralista de la sociedad; la salvaguardia de los derechos; la descentralización burocrática y administrativa; el equilibrio entre la esfera pública y la privada (Cf CDSI 187).

En situaciones de especial necesidad de la economía o de grave desequilibrio social, el Estado está llamado a ejercer una función de suplencia, que no debe prolongarse ni extenderse más allá de lo estrictamente necesario. En todo caso, el criterio de discernimiento, para aplicar el principio de la subsidiariedad, debe ser el bien común (Cf CDSI 188).

El Estado social debe funcionar más con el principio de subsidiariedad que con el asistencialismo.

Hay que tener mucho cuidado con el asistencialismo. ¿Por qué? Porque el asistencialismo consiste en darle a las personas lo que necesitan pero satisfaciendo únicamente las necesidades inmediatas, de tal forma que se genera una dependencia hacia esa ayuda. Por ejemplo, dar alimentos a personas que pertenecen a un estrato socioeconómico bajo es asistencial pues la comida suplirá la necesidad de comer en ese momento pero, posteriormente, se acabará y esas personas esperarán hasta recibir más alimentos.

Hay que resolver el problema de forma inmediata, pero seguidamente hay que buscar crear las condiciones sociales para que esas personas puedan vivir, como tales personas, dignamente.

Finalmente, te propongo que respondas estas cuestiones:

Cómo se aplica este principio de la subsidiariedad, de hecho, por parte del Estado:

 

  1. a la familia
  2. al campo de la educación
  3. al campo económico


Abreviaturas:
CDSI Compendio Doctrina Social IglesiaMi reconocimiento a D. Jesús Simón Peinado Mena, autor de «El Esplendor de la Verdad Social». Siguiendo el Compendio de la Doctrina social de la Iglesia. Noviembre, 2011

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