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Expectativas razonables sobre el matrimonio

septiembre 17, 2026

Cuando nos casamos, todos esperamos ser la mar de felices. Pero luego viene la vida y nos pone a cada uno en nuestro sitio. ¿Eres una persona perfecta? ¿Y tu pareja, es perfecta? La verdad es que somos personas impefectas. Y de personas imperfectas, solamente podemos esperar la imperfección.


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Entonces qué duda cabe que nuestro matrimonio será imperfecto, pero puede ser un matrimonio feliz si mantenemos una expectativas razonables sobre el matrimonio.

¿Qué es lo que como pareja podemos esperar razonablemente de nuestro matrimonio?

Antes de nada debemos tener unas expectativas razonables de cómo puede ser nuestro matrimonio, de qué nos pasará seguramente con nuestra pareja. La inmadurez se muestra frecuentemente con unas expectativas irreales en nuestra relación. De esta forma nuestro matrimonio nunca nos será satisfactorio. Seamos razonables.

Es razonable pensar que nuestra pareja no atienda todas nuestras necesidades, incluyendo algunas importantes

Todas las personas tendemos a que nuestras necesidades sean satisfechas. La primera la tenemos en la frente. Las esperanzas que tenemos muchas veces de afecto, afirmación, acuerdo, apoyo, satisfacción sexual y compañía íntima pueden, en cierta medida, desilusionarnos por parte de nuestra pareja.

Esto es normal. Tenemos que satisfacer algunas de nuestras necesidades por nuestra cuenta y en otros sitios. Las personas somos diferentes y tenemos necesidades también distintas. Me puede gustar mucho el fútbol y mi mujer odiarlo, por ejemplo. Unas personas hablamos más y otras no. A mí me puede gustar la montaña y a mi pareja la playa. ¿Cómo pueden compaginar dos personas todas estas diferencias? Pues solamente reconociendo que esto es normal y que no hay manera de que mi pareja pueda satisfacer todas mis necesidades, de la misma manera que yo no puedo satisfacer todas las suyas. Lo único que tenemos que hacer es un balance. Tengo 15 necesidades. Mi pareja me da respuesta a 10. Pues mira, me viene bien. Lo que tengo que centrarme es en aquellas que son atendidas. Evidentemente, si no satisface ninguna o muy pocas, y lo mismo yo con ella, la verdad es que poco futuro tenemos.

Nuestra pareja cometerá errores, faltas, y hará también cosas que no nos resulten agradables

Mi pareja tirará y romperá cosas, estropeará el coche y herirá nuestros sentimientos. Meterá la pata en situaciones sociales, engordará, se olvidará de mi cumpleaños, se enfadará con mis padres, beberá, fumará, se pasará el rato viendo la televisión sin hacerme caso, me comparará con el cuñado (siempre salgo perdiendo)…Entonces, ¿qué es lo que vamos a hacer?

Como he dicho anteriormente, el amor humano siempre es un amor hacia una persona imperfecta y requiere fidelidad, paciencia y algunas veces hasta un poco de sufrimiento. Pero tenemos el compromiso adquirido de querer quererlo. La fidelidad va más allá de la monogamia. Implica estar presentes a lo largo de los años, en los buenos y en los malos momentos, perdonar y aceptar. Hay que recordar que hemos elegido a nuestra pareja para quererla para siempre. Y por supuesto no olvidemos que nosotros también en muchos mommentos seremos insufribles para nuestra pareja, que también somos un poquillo imperfectos.

Es razonable esperar que a lo mejor nuestra pareja no sea nuestro mejor amigo

Lo ideal en el matrimonio es que nuestro mejor amigo sea nuestra pareja. Pero esto, a veces no es tan frecuente. Puede ser que nuestra pareja no sea la persona más cercana o con la que compartamos nuestras inquietudes más profunda. Es una lástima y, además, probablemente no es lo que queríamos o esperábamos.

Entonces, si no somos los mejores amigos ¿por qué continuar juntos?. Existen muchas razones. Puede que nos llevemos muy bien. Puede que nos preocupemos verdaderamente el uno por el otro y disfrutemos de las cosas que hacemos juntos. Puede ques sepamso que nuestro esposo/a depende de nosotros en muchos aspectos y que gran parte del sentido de nuestra vida esté en dedicarnos a él/ella. Puede que gozemos de muchas de las ventajas prácticas del matrimonio y que nuestra pareja nos deje suficiente libertad como para buscar la satisfacción de nuestras necesidades. ¿Qué ganaríamos dejando el matrimonio? ¿Y quién ha dicho que nuestra pareja debe ser el mejor amigo/a?

Bueno todo esto muy bien. ¿Pero qué ocurre si nuestro mejor amigo/a es otra persona del sexo contrario por quién sentimos cierta atracción sexual? Aquí quietos parados. Fidelidad. Fidelidad. Fidelidad. Alejarse de este «amigo/a» lo más lejos posible. Esta amistad ni es buena ni es viable para nuestro matrimonio. Hay que estar siempre muy vigilantes con las amistades. Una amistad nunca, bajo ningún concepto, puede relegar nuestro matrimonio a un segundo plano. ¿Lo entiendes?

Nuestro matrimonio atravesará períodos de crisis a lo largo de la vida

Por crisis me refiero a pasar momentos de malos tragos, y algunas veces tan difíciles que podemos plantearnos hasta la separación. Algunos de estos momentos son predecibles: las adaptaciones a la vida de casados, el reto del primer hijo, cambios profesionales, la crisis de los cuarentones-cincuentones, los hijos cuando se van de casa (lo que se llama el nido vacío), la jubilación, los años de la vejez. Otros no son tan predecibles: pérdida del trabajo, accidentes graves, hijos problemáticos, problemas de adicciones, enfermedades, reducción de ingresos, una aventura sentimental, la muerte de un hijo, depresiones o que cualquiera de nosotros descubre que tiene que dar un cambio en su vida.

Lo importante ahora es darnos cuentas de que ante tantos posibles momentos críticos, tenemos la garantía de que pasaremos por algunos. Y esto también es normal. Los matrimonios crecen y se desarrollan a partir de esos momentos difíciles, o al menos tienen la oportunidad de hacerlo. Los que abandonan cuando las cosas se ponen difíciles pierden la oportunidad de desarrollar más profundamente su relación.

Resumiendo:

Nuestro matrimonio tiene más oportunidad de ser feliz si, como esposos, no esperamos demasiado. Si podemos evitar pedir a nuestro esposo/a que sea Dios para nosotros. probablemente como esposos viviremos y disfrutaremos mucho más nuestro matrimonio.


Ejercicio: Pasar de las expectativas a las preferencias

Una expectativa es algo que necesitamos de nuestra pareja para poder sentirnos seguros, felices y plenos.

Una preferencia es algo que queremos de nuestra pareja pero que no necesitamos con tanta desesperación como para que nuestra felicidad o bienestar dependerá de ella.

1.- Identificar nuestras expectativas: mira a ver cuáles de estas expectativas tienes en tu relación:

«Si me amas entonces…»
…te gustarán mis amigos y querrás relacionarte con ellos.
…contarás conmigo para todas tus actividades.
…harás lo que te digo.
…querrás las mismas cosas que yo quiero.
…nunca harás nada que me irrite.
…nunca me interrumpirás o te irás cuando esté hablando.
…estarás de acuerdo conmigo.
…te sacrificarás por mis padres y por mi familia.
…serás más cariñoso/a y atento/a.
…dejarás de ser amigo/a de las personas que a mí no me gustan.

2.- Hazte las siguientes preguntas sobre tus expectativas: Repasa las afirmaciones que has elegido y considera las siguientes preguntas:

  • ¿En qué medida son realistas tus expectativas?
  • ¿Qué es lo que estás buscando en tu pareja?
  • ¿Qué vas a hacer para cooperar con tu pareja y no imponer tus expectativas en ella?
  • ¿Por qué son tan importantes estas expectativas para ti?
  • ¿Por qué puede ser que estas expectativas no sean tan importantes para tu pareja?
  • ¿Tienes otras expectativas? ¿Cuáles? Algo que te puede ayudar es decir, «Si me amas entonces…» o «Espero que tú…» y luego escribir todo lo que se te ocurra.

3.- Cambia tus expectativas por preferencias: elige aquellas expectativas que consideras más realistas y apropiadas y exprésalas en términos de preferencias. Por ejemplo: «Preferiría que tú….»

Cada miembro de la pareja debe realizar el ejercicio por su cuenta. Luego se pueden compartir los resultados o dejar que repercutan en nuestra forma de relacionarnos. Es importante recordar que unas expectativas son más importantes que otras. Por supuesto que si tu pareja abusa del alcohol, de las drogas, tiene un historial de infidelidad o existen malos tratos, habrá que tomar otro tipo de acciones.

Leer más: Aceptar al cónyuge tal y como es
Leer más: Quiero que mi pareja cambie

Resumen generado con IA

Entonces qué duda cabe que nuestro matrimonio será imperfecto, pero puede ser un matrimonio feliz si mantenemos una expectativas razonables sobre el matrimonio.

Antes de nada debemos tener unas expectativas razonables de cómo puede ser nuestro matrimonio, de qué nos pasará seguramente con nuestra pareja.

Una preferencia es algo que queremos de nuestra pareja pero que no necesitamos con tanta desesperación como para que nuestra felicidad o bienestar dependerá de ella. 1.- Identificar nuestras expectativas: mira a ver cuáles de estas expectativas tienes en tu relación:.

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