Con este artículo inicio una serie bajo el título de MATRIMONIO CRISTIANO.
—¿Me permiten una pregunta?
Ustedes son un matrimonio cristiano. Bien.
¿Saben en qué consiste el Sacramento del Matrimonio?
El Sacramento del Matrimonio es el compromiso adquirido por los esposos de dejarse guiar en su vida conyugal y familiar por la palabra de Dios, vamos dejarse guiar por Cristo.
Si Cristo no es el maestro y guía en su matrimonio, ustedes no están viviendo el sacramento del matrimonio.
—Bien. Son un matrimonio cristiano. Vamos a examinar algunas cuestiones.
Vida en abundancia. El matrimonio ha de vivir la vida en abundancia.
En Juan 10:10 leemos lo siguiente:
…[yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. ]
Si aplicamos esto al matrimonio, ¿qué nos está pidiendo Jesús? La respuesta es simple, sencilla: en el matrimonio hemos de tener una vida más que rica en la relación entre los esposos, una relación que signifique vida y vida en abundancia. La vida en el matrimonio se ha de experimentar de una forma más que gratificante.
Uno no puede contentarse con un matrimonio anodino, sin alegría, sin esperanza, sin goce.
Uno no puede admitir un matrimonio que no funcione, dónde los esposos se limiten a aguantarse uno al otro.
Vida en abundancia en el matrimonio significa ante todo que los esposos han de reconocer todo lo bueno y válido que existe en su relación, y reconocer igualmente aquello que, por los motivos que fuera no está funcionando, por lo que procede revisar por qué no funciona o eliminar aquel aspecto de la relación que supone un peligro.
Cuando el matrimonio no funciona y los esposos están pasando malos momentos.
La vida es la vida. Y a veces nos encontramos con que nuestro matrimonio no funciona y pasamos por malos momentos de dolor y de sufrimiento.
Cuando esto pasa, ¿qué debemos hacer? ¿Nos resignamos a vivir una vida pobre, vacía y de sufrimiento en nuestra relación? ¿No será más bien que ahora es el momento de cumplir —ya que antes no lo hemos hecho, con el mandato y la invitación de Cristo a vivir una vida en abundancia?
Aquí confieso que, con frecuencia, los esposos cristianos cuando su matrimonio no funciona, imbuidos por una creencia errónea de ” Toma tu cruz y sígueme “ (Mateo 16:24, Marcos 08:34 y Lucas 9:23), como que se resignan y admiten vivir su matrimonio como algo que no funciona y que es motivo de sufrimiento y de dolor. Y se olvidan de vivir su matrimonio bajo la guía de Cristo creyendo que le están siguiendo cuando aceptan la resignación. Es por eso que hay que tener mucho cuidado con la falsa espiritualidad de la resignación.
Cuidado con las falsas espiritualidades de la resignación.
Ser un matrimonio cristiano significa que lejos de contentarse con una relación pobre, vacía en el matrimonio, se lucha día a día por hacer un matrimonio y una relación más gratificantes, con más vida, con más goce. Los esposos no pueden vivir su matrimonio bajo la resignación de algo que no funciona y que hay que admitir.
Muchas personas interpretan “cruz”, como parte de la carga que deben llevar en su vida: una relación tensa, un trabajo ingrato, una enfermedad física. Con orgullo de autocompasión, dicen, “Esa es mi cruz que tengo que llevar.” Tal interpretación no es lo que Jesús quiso decir cuando dijo: “Toma tu cruz y sígueme.”
En el matrimonio, “Toma tu cruz y sígueme” es simplemente:
- Verificar de vez en cuando y de cuando en vez cómo va nuestro matrimonio.
- Esto nos lleva a ver lo bueno que hay en la relación, lo bueno que hay en cada uno de los esposos.
- Tomar nota de todo aquello que no funciona. Y también de todo aquello que supone un mal o un peligro para los esposos, para el matrimonio, para la familia.
- Tener siempre presente que querer es un acto de la voluntad. Ese es el verdadero amor. Recordar que cuando uno se casó adquirió el compromiso de quiero quererte.
- Que estar casados es un compromiso para un crecimiento continuo de los esposos como personas. El matrimonio es sosten, apoyo, impulso para este crecimiento.
—Así que eso de tomar cada uno su cruz…es ni más ni menos que cumplir con esa invitación y mandato a vivir una vida plena y en abundancia. Es decir contribuir a hacer y tener un matrimonio agradable y feliz.
Sentido común
- El matrimonio funciona si los dos esposos quieren que funcione. Si alguno de los esposos no quiere que el matrimonio funcione, el matrimonio no va a funcionar.
- Nuestro matrimonio es imperfecto, porque está compuesto de dos personas que son imperfectas. No olvidemos esto.
- Seamos capaces de ver lo bueno que hay en el otro, lo bueno que hay en el matrimonio, la familia, los hijos…
- ¿Por qué no pensamos que el otro nunca nos podrá llenar al 100 por 100? Y nosotros tampoco podremos dar respuesta al a100 por 100 al otro. Esto es lo que se llama tener unas expectativas realistas sobre el otro y sobre nuestra relación. Esto es un signo de madurez.