No existe la perfección, sino la mejora continua.
Si eres un perfeccionista no estás viviendo la realidad.
Nadie es perfecto.
Nada es perfecto.

El intento de ser perfecto es una frustración continua.

Intentar mejorar en cada momento es lo que funciona.

No podemos hacerlo todo y de una forma perfecta.
Somos seres imperfectos.

Buscar la perfección también en los otros es romper las relaciones.

Acepta el hecho de que algunas cosas solo han de ser «bastantes buenas».

No tener la presión de ser perfectos nos hace disfrutar con lo que estamos haciendo.
El resultado puede ser no solo un buen trabajo sino un excelente trabajo.

La perfección en las personas es solo la mejora continua en ellas.

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