En la vida diaria, con bastante frecuencia en las relaciones que tenemos con nuestras amistades, en el trabajo, e incluso en nuestra propia familia, nos sentimos tentados a pensar que la comunicación de nuestros sentimientos y emociones, mayormente cuando son desfavorables, tiende a dividir, a separar, a pelearnos.

Si yo te digo que me estás molestando cuando haces algo que estás acostumbrado a hacer, tal vez me sienta tentado a creer que sería mejor no mencionarlo siquiera, y de ese modo nuestra relación será más pacífica.
Además, pienso que, seguro que no lo entenderías ¿verdad?

De modo que me callo y me quedo con ello dentro, y cada vez que tú haces eso que a mí molesta, yo llevo la cuenta por dentro: 2… 3… 4… 5… 6… 7… 8…. hasta que un día vuelves a hacer lo que has hecho siempre…y entonces se tiene una salida más que violenta.

Durante todo este tiempo en que me has estado fastidiando, yo me iba guardando todo dentro y aprendía dentro de mí a odiarte.

Cuando al fin todo ha estallado en una violenta explosión emocional, tú seguramente no entiendes nada, piensas que semejante cabreo por mi parte está fuera de lugar. Y ahora, los lazos de nuestra amistad, o de nuestro amor (en el caso del matrimonio o de unos novios) pueden que seguramente estén a punto de romperse porque he sido sincero y he manifestado mi sentimientos y emociones porque ya no podía aguantarme más.

Al no manejar mi sinceridad en el momento adecuado en la relación, al expresar finalmente mis sentimientos y emociones, al ser más que sincero, seguramente nuestra relación se romperá

La amistad se ha de construir sobre transparencia y sinceridad

Todos anhelamos construir auténticas relaciones, al menos con las personas que tenemos más cerca de nosotros.
Necesitamos esa tranquilidad y confianza que nos da el poder mostrarnos tal y como somos con el otro.
Ya he traido más de una vez esta pregunta: ¿cómo puedo estar contigo sin dejar de ser yo y cómo puedes tú estar conmigo sin dejar de ser tú?
No nos olvidemos de algo que es verdaderamente esencial: la auténtica amistad entre las personas solamente se alimenta de la sinceridad y de la transparencia.
Construir sobre otras cosas es edificar esa amistad sobre arena y eso tendrá como consecuencia una amistad vulnerable que, a las primeras de cambio se romperá.

El precio de no poder expresar nuestros sentimientos y emociones

Todos, en cierta medida, hemos vivido este tipo de experiencias.
Ante esto, pensamos que el otro (los demás) no van a soportar que comuniquemos con sinceridad nuestras emociones.
Pensamos: no hemos de ser sinceros.
Y defendemos esta falta de sinceridad contemplando que si decimos la verdad, podemos hacer daño al otro y a nuestra relación.
Continuando con este pensamiento nos decimos que estamos actuando de una manera noble al no ser sinceros y no expresar nuestros auténticos sentimientos a los demás, y entonces nos conformamos con unas relaciones superficiales.

Y esto no pasa solo con personas a las que hemos conocido más o menos casualmente, sino también con miembros de nuestra propia familia, pudiendo llegar incluso a destruir la verdadera comunicación dentro del matrimonio.
Vivimos en un continuo reprimir nuestras emociones, lo que es peligroso para los demás y autodestructivo para nosotros.

¿Entonces?

Entonces sucede que, la solución está en la calidad de la comunicación que tenemos.
Una relación solo será buena si es buena la comunicación en que se basa.
Desgraciadamente tenemos un déficit en mantener una comunicación que favorezca el encuentro entre las personas y no provoque desencuentro.

Herramientas para la relación

Existen herramientas y habilidades que facilitan y garantizan nuestro crecimiento personal en la relación, como es la comunicación no violenta.
Ahora, de momento, te invito a que revises las siguientes reglas que facilitan la expresión de nuestros sentimientos y emociones sin que peligre nuestra relación con el otro.

  • No hacer juicios sobre la otra persona.No puedo mantener una amistad o una relación si me dedico a hacer juicios sobre esa personas, sus intenciones o sus motivaciones. No puedo jugar al adivinamiento. Si queremos saber la intencionalidad o motivaciones de una persona, simplemente hemos de preguntárselo.
  • Las emociones que sentimos no son buenas ni malas. Esto es la teoría. Sentir miedo, estar frustrado, estar lleno de ira, o tener deseos físico-afectivos con alguien, no es ni bueno ni malo. Son simplemente sentimientos que tenemos. Pero en la práctica todos nos aplicamos una censura más que estricta con nuestras emociones. Lo cierto es que hay emociones que no estamos dispuestos a reconocer.
  • Hemos de aceptar nuestros sentimientos con nuestro corazón y hacer las cosas con la cabeza. Que yo sienta que estoy muy enfadado contigo es una cosa. Que te aplaste la nariz de un puñetazo es otra cosa muy distinta. Que yo acepte y acoja mis emociones no significa que mi actuación tiene que estar de acuerdo con ellas.
  • Hemos de hacer presentes nuestras emociones. Si quiero mantener una auténtica relación contigo, yo debo, por ejemplo, de hablarte de mi miedo y de mi enfado. Necesito verbalizar mis emociones.
  • Salvo raras excepciones, hemos de expresar nuestras emociones en el momento en que las sentimos.

Y finalmente, no nos olvidemos de hacer un mantenimiento periódico de nuestras relaciones, si queremos que estas crezcan y se mantengan .

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