La caridad es el corazón de la doctrina social

El fundamento de la Doctrina Social es la caridad. Caridad que se entiende bajo el principio de «ama a tu prójimo como a ti mismo» o bien también como «no hagas a los demás lo que tú no quieras que te hagan».

En sí, este principio es sumamente revolucionario y permite vislumbrar un nuevo modelo de sociedad.

Caridad. Este es el corazón de la Doctrina Social de la Iglesia. Pero antes de ver más, cuidado con el significado de la palabra caridad. No caigamos en un cierto significado peyorativo de lástima o similar.

Busco en Google el signficado de la palabra caridad. Escribo en el buscador este texto: define:caridad.
Aparecen muchas cosas. Me quedo con algunos de los significados de la Real Academia de la Lengua. Esto dice:
Real Academia de la Lengua Española
caridad.
(Del lat. carĭtas, -ātis).
1. f. En la religión cristiana, una de las tres virtudes teologales, que consiste en amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos.
2. f. Virtud cristiana opuesta a la envidia y a la animadversión.
3. f. Limosna que se da, o auxilio que se presta a los necesitados.
4. f. Actitud solidaria con el sufrimiento ajeno.
Hago incapié en la primera definición: amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos.

Por esto es el corazón de la Doctrina Social de la Iglesia.

La caridad es el criterio supremo de toda ética social.

¿Cómo puede desarrollarse cualquier aspecto de la vida económica, social, laboral… si en mi relación con el otro el trato que tengo y que doy es como si fuera yo mismo?

Existe un vínculo más que profundo entre los valores sociales y la caridad. La caridad ha de ser reconocida en su auténtico valor de criterio supremo de toda ética social. Es la más excelente de todas las vías para afrontar las formas siempre nuevas de la cuestión social (Cf CDSI 204).

Los valores de la verdad, de la justicia y de la libertad, nacen y se desarrollan de la fuente interior de la caridad (CDSI 205).

La caridad presupone y transciende la justicia…Si la justicia es por sí apta para servir de «árbitro» entre los hombres, solamente el amor… es capaz de restituir al hombre a sí mismo.
No se pueden regular las relaciones humanas únicamente con la medida de la justicia…, la justicia por sí sola no es suficiente, más aún, puede conducir a la negación y al aniquilamiento de sí misma… La experiencia histórica ha llevado a formular esta aserción: «summun ius, summa iniuria» (CDSI 206).

Este aforismo dice: «a mayor justicia, mayor daño» o «suma justicia, suma injusticia», en el sentido de que la aplicación de la ley al pie de la letra a veces puede convertirse en la mayor forma de injusticia.

Ninguna legislación , ningún sistema de normas y sanciones o de acuerdos, es capaz de llegar a la unidad, la fraternidad y la paz a los hombres y pueblos. No existe argumento mayor que la caridad; sólo ella puede animar y conducir a la paz, con tal de que no se limite al campo de lo individual, sino que sirva también como inspiradora de la transformación interior de las estructuras, organizaciones sociales y ordenamientos jurídicos. Así se convierte en caridad social y política. (Cf CDSI 207).

La caridad social y política, más allá de las relaciones personales, actúa en el campo de la comunidad social y política. Es relacionarse en el plano social con la consideración de tratar al otro como a uno mismo, mejorando las mediaciones sociales o eliminando los factores sociales causantes de la indigencia, que actualmente, además, adquiere unas proporcionales mucho más que preocupantes.

Así, la caridad es la vía maestra de la doctrina social de la Iglesia. Toda la doctrina social está fundamentada en la caridad, que según las enseñanzas de Jesús es la síntesis de toda ley:

Ama y trata al prójimo como a tí mismo.

La vivencia de este valor es el único camino seguro para el crecimiento y perfeccionamiento personal, logrando un auténtico humanismo y una nueva convivencia social. Todo lo demás son pamplinas.

Abreviaturas utilizadas:

CDSI Compendio Doctrina Social Iglesia
Mi reconocimiento a D. Jesús Simón Peinado Mena, autor de «El Esplendor de la Verdad Social». Siguiendo el Compendio de la Doctrina social de la Iglesia. Noviembre, 2011

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