Doctrina Social: el valor de la libertad

Principios y valores. Estamos faltos de ellos. No podemos tener una regeneración social si no volvemos a ellos.

Y no podemos volver a ellos si no nos desarrollamos como personas. Y pensamos. Y revisamos.

Como creyente, parto de un principio esencial: las personas hemos sido creadas por Dios, y por tanto tenemos una dignidad como tales personas que es una exigencia. Puede que no participes de esta fe. Pero no me negarás que la persona, como tal, tiene una dignidad, dignidad que no puede ser arrebatada por mucho que algunas personas sostengan lo contrario.

Porque tenemos esta dignidad, toda persona tiene el derecho natural de ser reconocida como un ser libre y responsable. El ejercicio de la libertad es una exigencia de la dignidad de la persona humana. Esta libertad se perfecciona en las relaciones que mantenemos en la sociedad, sociedad que une a las personas, siempre que esté regulada por la verdad y la justicia.

Evidentemente estos postulados no son del agrado de los sistemas políticos, regímenes sociales, o cualesquiera relaciones sociales que en nada permiten esta libertad de la persona.

Mira a tu alrededor y dime qué ves.

¿Cuándo se respeta el valor de la libertad?

Con cosas muy sencillas podemos ver cómo anda este valor en nuestra sociedad actual.

El valor de la libertad de cada persona se respeta cuando se le permite realizar su propia vocación personal:

  • Cuando puede buscar la verdad (no lo que le dicen que tiene que saber) lo que implica el libre acceso a los medios.
  • Cuando puede profesar libremente sus ideas religiosas, culturales o políticas.
  • Cuando puede expresar libremente sus opiniones personales.
  • Cuando puede decidir su propio estado de vida y, en lo posible, el propio trabajo
  • Cuando puede tomar iniciativas de orden económico, social y político.

» Y todo ello en el marco de un sólido contexto jurídico, dentro de los límites que marca el bien común, el orden público y, siempre, bajo el signo de la responsabilidad.»

Rechazar lo que es moralmente negativo

Que yo sea libre, no implica que haga lo que me dé la real de las ganas, sin importar si lo que hago es bueno o malo, si perjudica o daña a los demás y a la convivencia.

La libertad también exige ejercerse como capacidad de rechazar lo que es moralmente negativo. La plenitud de la libertad consiste en la capacidad de disponer de sí mismo con vistas al auténtico bien, en el horizonte del bien común universal (CDSI 200).

Y aquí, tenemos otro problema. Decidir sobre lo que está bien o lo que está mal. El mal o el bien, ¿es algo relativo, que soy yo el que lo decido? ¿o es algo que está fuera de mí y que yo no puedo decidir? Ahora, este mundo lleno de progresistas sostiene que cada uno decide lo que está bien y lo que está mal. Solamente los necios pueden concluir esto.

Para los creyentes, la Revelación enseña que el poder de decidir sobre el bien y el mal no pertenece al hombre, sino solo a Dios. El hombre es ciertamente libre…Pero esta libertad no es ilimitada…Dios, que solo El es Bueno, conoce perfectamente lo que es bueno para el hombre y en virtud de su mismo amor se lo propone en los mandamientos. La ley de Dios, pues, no atenúa ni elimina la libertad del hombre, al contrario, la garantiza y promueve.

«En lo profundo de su conciencia, el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, llamándolo siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal: haz esto, evita aquello.

Para los no creyentes es igual. Todos tenemos una conciencia que nos dice en cada momento lo que está bien y lo que está mal. Intentaremos engañar al mundo, a los demás, pero no podemos engañarnos a nosotros mismos.

Abreviaturas utilizadas:
CDSI Compendio Doctrina Social Iglesia
Mi reconocimiento a D. Jesús Simón Peinado Mena, autor de «El Esplendor de la Verdad Social». Siguiendo el Compendio de la Doctrina social de la Iglesia. Noviembre, 2011

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