Andamos cojos en la vida

Andamos cojos en la vida. Es por eso que siempre buscamos un apoyo para nuestras limitaciones.

Andamos cojos en la vida. Es por eso que siempre buscamos un apoyo para nuestras limitaciones.
¡Ay de aquéllos que llaman bien al mal y mal al bien, que cambian las tinieblas en luz y la luz en tinieblas, que cambian lo amargo en dulce y lo dulce en amargo! (Is 5, 20)
¿Quién está primero, tus hijos o tu vecino? ¿A quién he de antender antes?
Sin respeto y sin autenticidad en la relación es imposible la comunicación.
Quienes no nos quieren o los proyectos que no han funcionado, son maletas vacías que hemos de tirar en este viaje de la vida.
Cristo, a diferencia de la iglesia y de sus representantes parece que no usó la publicidad. No tenía presupuesto. Posiblemente por ello tiene pocos seguidores.